miércoles, 17 de noviembre de 2010

Los árboles lloran. Nunca había visto llorar a un árbol, a no ser que fuera un sauce, como el de Pocahontas.
Miro la tele, y no veo nada más interesante que eso. Que los árboles lloran. ¿A quién se le ocurre decir que los árboles lloran? Eso, como diría papá, no son más que paparruchas que nos intentan vender en la tele. No sabe que ya en Grecia tenían poesía bucólica respecto a ello, pero mejor no decir nada, igual se llena de razón... a veces puede llegar a ser algo obtuso.
Mejor apago esto, es auténticamente patético. Subo a mi habitación, y sigo leyendo ese libro que tantísimas veces he leído, el mismo que, cuando tenía 15 años, dediqué en su última página una pequeña frase a cada uno de sus personajes. Intento conservarlo, pero sus tapas empiezan a vencer de tantas relecturas... creo que estoy algo obsesionada.
Llego a su peor parte, al menos para mi. No lo puedo evitar, sigo llorando en el mismo lugar, en la misma situación, con la misma imagen mental de la escena pertinente. Y me enfado. Ya soy mayor, no entiendo por qué se me resbalan las lágrimas. No creo que lo entienda nunca. Cierro el libro con rabia y angustia, y me enfurruño conmigo misma, lo dejo a un lado y me cruzo de brazos y piernas encima de la cama. Inevitable, las lágrimas siguen cayendo, y la escena no se borra de mi mente.
Acaba de venirme a la cabeza el documental de los árboles.
Ahora entiendo por qué los árboles lloran.

"El último enemigo que será derrotado es la Muerte"

3 comentarios:

Sergio dijo...

¿No dices nada del día tan estupendo que has pasado?
Ps.

Alba Flores Robla dijo...

Oh! es muy sweet :)
Yo cuanto más mayor, más lloro, hasta con las peliculas de monos que juegan al beisbol.


(PD: es el que más me ha gustado de todos los que te he leido, tiene un "algo" que es realmente genial)

Al dijo...

Muy Potter todo. ;)