Un año. Hace un año estaba preparando mi selectividad como una campeona, dándole a los apuntes de filosofía, arte, lengua e inglés como cosa mala. Hace un año estaba despidiéndome de mis amigos, de mi instituto, de mis profesores, de mi gente. Lo he pasado bien, mal, regular allí. Pero me sentía en casa, todo se hacía normal. Siempre acogida, despreocupada (descuidando, claro está, la época de exámenes), pero a salvo.
Ha pasado un año de todo aquello y, en un año, ha pasado de todo: la universidad, nuevos amigos, nuevo ambiente. He reído, he llorado, me he enamorado, me he desenamorado, me he caído, me han levantado… me he redescubierto, me he superado, he vivido.
No soy la misma de aquel entonces, cuando llevaba mi mochila Lotto negra y roja con un millón de libros, pero… algo de aquella chiquilla de cejas finas y un millón de granos queda: la fe.
1 comentario:
¡Qué grande, V! :)
Publicar un comentario