viernes, 29 de julio de 2011

Songbird (I)

For you there'll be no more cry.
Era increíble cómo la luna iluminaba su rostro pálido, silencioso, atormentador. Y cómo sentía las mil y una cosas que podía prometerle.
For you the sun will be shine.
Tiraría todo por la borda. Todo por cumplir sus deseos. Todo por nada a cambio. Nada por todo el mundo.
'Cause I feel it when I'm with you, it's alright, I know it's right.
A pesar de todas las imposibilidades que tuvieron, allí estaban, sentados en el puerto, juntos. Sin nada ni nadie que les censurara.
To you I'll give the world.
El cielo oscuro reflejaba en su pálida piel, en su pálido torso. Era la más bella visión que había tenido nunca. Tal vez por eso se sintiera tan a salvo, y la seguridad llenaba cada rincón de su piel.
To you I'll never be cold.
Sabía perfectamente de su estupidez supina. Tal vez fuera herencia, no importaba. No sabía ni cómo, ni porqué, pero el dueño de los ojos verdes amaba eso. Y lo había demostrado.
And I feel it when I'm with you, it's alright, I know it's right.
También conocía otros rasgos. Uno del otro, sabían perfectamente cómo eran, tanto por dentro como por fuera. Y era la joven e incesante unión del fuego y el hielo lo que les mantenía unidos.
And the songbirds are singing like they know the score.
Le quería. Le quería, le quería, le adoraba, le extasiaba, le deseaba, le anhelaba, fuera como fuera, le amaba con todas las fibras de su ser.
And I love you, I love you, I love you... like never before.
Se miraron. Todo se fundió. Qué más daba todo, qué más daba el mundo, la ignorancia, el sufrimiento, el tabú. Se adoraban el uno al otro.
Y la luna testificó sobre ese beso que cambió el mundo. E, incluso ella, les adoró. A ellos y a su amor.