jueves, 8 de julio de 2010

Ilusión.

Cuando leí aquella sencilla frase, se me paró de golpe el corazón. Después del segundo más largo de toda mi vida, noté cómo mi corazón volvía a galopar, esta vez con una fuerza y una velocidad que jamás había alcanzado. No pude evitar que una sonrisa se asomara a mi rostro, y que, sin darme cuenta, una lágrima cayera por mi cara... y pensar que no había conocido hasta ese momento lo que era la auténtica ilusión. Al intentar visualizarme, pude imaginarme con una expresión semejante a la de un niño pequeño la mañana de Navidad, lo que produjo que mi inconsciente sonrisa fuera ampliada conscientemente.

3 comentarios:

Camino dijo...

señora, la agrego a mi blog!!! jijijiji

Sergio dijo...

¿Qué tal llevas tu novela? :D
Quiero ser tu tester!

Sergio dijo...

Es que tú sabes diferenciar lo bueno de lo mejor ;)
Tranquila, aparecerás en mi discurso :)