Es un discurso, al fin y al cabo, lo que todos hacemos cuando queremos decir cualquier cosa... a veces pensado, a veces no, ensayado tal vez. A mi todos me salen mal, todo lo que pienso que voy a decir siempre se ahoga en lo más oscuro de mi mente, se aisla y huye, y las palabras valientes mueren con el pensamiento.
Casi siempre pienso antes de hablar. Digo casi siempre porque a veces digo lo que no quería decir, y o meto la pata o me paso de sincera. Pero a veces no pensar me ha ido bien. Cuando no pienso recrimino, desahogo, suelto mi lastre y me sincero sin importar lo que ocurra después, ni quien caiga con mis palabras.
También a veces escucho sinceridades repentinas. No siempre son agradables, pero a veces te demuestran que hay algo más escondido que no podías reconocer con esa mesura humana que se tiene al hablar.
Definitivamente, me gusta la sinceridad. Sea la que sea, cuando alguien es sincero, sonrío, y pienso "hey, así sí que se puede".
Y por eso soy sincera contigo, con ellos, con todo el mundo, aunque a veces reconozca que no cuente todo aquello que sé, por si acaso puede doler o hacer sufrir a los demás. Por eso quisiera ser siempre sinceramente repentina, porque te puedo decir todo sin pensar en nada, sin tener en cuenta a lo que digan, a lo que se pueda decir o a lo que vayan a decir.
Y por esa sinceridad repentina digo que estoy aquí, siempre aquí, pase lo que pase... lo que me hace volver a que para decir la cosa más simple siempre se realiza un discurso mesurado.
A todos vosotros, feliz 2011 y gracias por estar ahí :)
2 comentarios:
Estoy aquí cruzando este mar, buscándote en esta eternidad, estoy aqui, mi estrella fugaz. ¿Donde andaras? Tralaráaaaaa
Inclinémonos ante la Sinceridad y también ante la Espontaneidad :)
Oooooooooh. :)
Victoria, en un determinado mmento pensé que ponía: ''suelto mi caca'' :$
jajaja
Los relatos de Poe los leí en Diciembre 2009.
:)
Publicar un comentario